26 August, 2019

La pobreza en España. Jaime Rodríguez-Arana. Diciembre 2014

Cualquiera que viaje por el mundo sabe que en África, en América o en Asia existen

lacerantes bolsas de pobreza, muchas veces pegadas a las grandes metrópolis. Una

estampa, desde luego, que golpea la conciencia de las personas de bien y que interpela

acerca de las fórmulas existentes para intentar ayudar a salir de la postración, de la

miseria más miserable, a tantos millones y millones de seres humanos que abarrotan

infinitas barriadas o chabolas en el llamado mundo subdesarrollado.

En Europa, gracias a la estabilidad social y política del modelo del Estado social

y democrático de Derecho, hemos disfrutado en términos generales, al menos

formalmente, de estándares de calidad de vida y desarrollo integral que ya quisieran

para si tantas personas en el mundo entero. Con la crisis, en Europa, quien lo iba a

pensar, también ha aparecido, y a veces de forma preocupante, la pobreza. Es más en

España según reconocía hace unos días el presidente de nacional de la red europea de la

lucha contra la pobreza y la exclusión, el 28.2 % de la población, más de trece millones

de personas viven en riesgo de pobreza o de exclusión social. Unos datos que deben

mover a la reflexión ya al análisis en relación con las más urgentes y prioritaria políticas

públicas sociales que precisamos.

En este marco, la población española que se encuentra en riesgo de pobreza o de

exclusión social, según hemos sabido días atrás, es alarmante. En efecto, hemos pasado

del 23.37% de personas en riesgo de pobreza en 2007 al 28.2 % en 2012. Cifra que se

mantiene en 2013. En otras palabras, desde el inicio de la crisis, si es que se puede datar

en 2007, este colectivo ha aumentado en cinco puntos, situándose por encima de la

media europea, que está en el 25%. Los países con una tasa más baja son la República

Checa y los Países Bajos con un 15%, mientras que los que registran niveles de riesgo

de pobreza más elevados son Bulgaria (50%) y Rumania (41.7%).

En España, el 28.2 % de la población sobrevive con unos ingresos menores de 7.050

euros anuales. El 70% de las personas presenta un nivel de riesgo moderado, el 10%

de riesgo muy alto y el 1% de riesgo extremo. Precisamos hacer políticas económicas

y fiscales que no generen pobreza y que se concentren en disminuir la elevada tasa de

pobreza infantil. Necesitamos políticas de empleo que generen trabajo de calidad porque

el trabajo precario, bien lo sabemos, degrada a la persona humana. En España todavía

existe más de un 13% de trabajadores pobres que, trabajando mucho, son datos de la

red europea de lucha contra la pobreza y la exclusión social, no consiguen salir de la

situación de pobreza.

Es decir, tenemos ante nosotros una realidad que antes no existía. Muchos nuevos

pobres. Una realidad que reclama del Estado políticas públicas valientes y de

vanguardia para intentar paliar el sufrimiento y la pobreza de varios millones de

habitantes. Un desafío que en el futuro seguirá interpelando las conciencias de unos

gobernantes que deben aplicarse fundamentalmente a reducir esta peligrosa brecha

social. ¿ O no?.

Jaime Rodríguez-Arana es catedrático de derecho administrativo. jra@udc.es

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SYNTAGMA, Centro de Estudios Estratégicos es un proyecto académico diseñado para hacer frente a necesidades estratégicas de Gobiernos y otros organismos públicos e internacionales, empresas privadas y ONGs.
Su lema, Visión libre para el compromiso, refleja sus principales valores: orientación estratégica, independencia de criterio y empeño en la solidaridad entre las personas y entre los pueblos.


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